Acompañamiento en el duelo · Método SAVIA
Un acompañamiento íntimo y profundo para transitar la pérdida de quien amaste, sin atajos ni prisa.
Quizás llevas meses —o años— sintiéndote sola en esto. Con la sensación de que ya "deberías haber superado" lo que sientes. De que el mundo sigue girando y tú estás atrapada en un tiempo que se rompió.
No estás rota. Estás en duelo. Y el duelo no se supera: se aprende a llevar, con raíz, con presencia, con honestidad.
Sientes que has anestesiado el dolor para poder funcionar, pero por dentro llevas un vacío que no desaparece.
Te has quedado estancada: los días pasan pero algo en ti no avanza. Como si la vida hubiera perdido su dirección.
Sientes que ya no perteneces. Que el lugar que ocupabas en el mundo ha cambiado y no sabes quién eres sin esa persona.
Quieres hablar de ella, recordarla, pero las personas de tu entorno ya no saben cómo acompañarte.
Tienes momentos de calma y luego recaídas inesperadas que te hacen sentir que no avanzas nada.
Por fuera aguantas. Por dentro, estás agotada de aguantar sola.
Recuperar el acceso a lo que vives sin juzgarlo ni racionalizarlo.
Dar nombre a lo que cargas: miedos, culpas, vínculos no resueltos.
Construir una nueva relación con quien se fue y con quien sigues siendo.
Tejer la pérdida en tu historia sin que te defina ni te paralice.
Volver al cuerpo, al presente, a la vida que continúa siendo tuya.
Más tú que nunca,
aunque duela.
La muerte no solo deja ausencia. A veces deja preguntas que no caben en ningún lugar. Sensaciones que no sabes cómo nombrar. Una presencia que, de alguna forma, sigue.
Mi acompañamiento no se queda en lo que puedes ver y tocar. Transito contigo también lo que sientes más allá de las palabras: ese espacio fronterizo donde el amor no desaparece, solo cambia de forma.
"Acompaño el duelo desde lo visible y lo invisible."
Guía de duelo y terapeuta de naturaleza formada en Forest Therapy Hub.
Acompaño a personas que han perdido a alguien que era parte de ellas — con herramientas que van más allá de las palabras: el cuerpo, la naturaleza, el silencio, y lo que permanece cuando todo cambia.
Llegué a este trabajo desde mis propias pérdidas. En un mundo que no sabe parar, aprendí que el duelo necesita tiempo, presencia y un lugar donde ser bienvenido.
Nos conocemos en una conversación de 30 minutos. Sin compromiso. Solo para ver si hay resonancia y si puedo acompañarte bien en este momento.
Sesiones individuales online adaptadas a tu proceso. Profundas, seguras, sin prisa. Con técnicas de terapia forestal, prácticas contemplativas y herramientas específicas del Método SAVIA.
Meditaciones, audios y recursos personalizados según tu momento. No estás sola entre semana.
La última sesión es un espacio de reconocimiento del camino recorrido. De lo que llevas y de lo que ya puedes soltar.
1.397 €
¿Necesitas facilidades de pago? Consúltame en la llamada.La llamada exploratoria no implica ningún compromiso. Es un espacio de 30 minutos para conocernos y ver si hay resonancia. Si no es el momento adecuado para ti, también está bien. No hay prisa.
No hay un momento "correcto". Algunas personas llegan semanas después de la pérdida, otras años más tarde con un duelo que nunca pudieron habitar del todo. Lo que importa es que tú sientas que es tu momento.
Sí, el acompañamiento es completamente online. La intimidad y la profundidad no dependen del espacio físico. Muchas personas se sienten más libres desde la comodidad de su propio hogar.
No hace falta tener palabras para empezar. El proceso incluye herramientas que van más allá del lenguaje: prácticas corporales, naturaleza, silencio. A veces el cuerpo sabe lo que la mente todavía no puede decir.
No. El acompañamiento en el duelo no sustituye a la psicoterapia. Es un espacio de presencia, escucha profunda y herramientas experienciales para transitar la pérdida. Si en algún momento necesitas derivación profesional, te lo haré saber.
Significa que no reduzco el duelo solo a lo racional o lo emocional. Hay una dimensión del amor y de la pérdida que no cabe en las palabras: presencias que se sienten, vínculos que no terminan. Ese espacio también tiene cabida en el acompañamiento, con el cuidado y el respeto que merece.
No para superarlo en 8 semanas. Sino para aprender a cargarlo de otra manera.
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